Sentir es más que observar.
Nuestra necesidad,
ante el fuego, que evapora el agua,
ante nuestras almas, que juntas, hacen cantar el maíz,
que ha sido, preparado para nuestra sabiduría y entendimiento.
Nuestra voz, que expresa sonidos,
capaces de controlar, nuestro cuerpo y de los demás,
para conseguir el bienestar colectivo,
como lo decía nuestros abuelos,
si usas boca, para beneficiar a otros úsala,
sí, solo es para ti, mejor ni la muestres.
Los pies, se usan para transportar el bien,
que nos llevan a conquistar nuestra almas,
porque es necesario, vivir en lo físico,
para prepararse para lo invisible.
Los negocios, son una fuente de intercambio de bien,
para alegrar el corazón,
de las almas, que anhelan tener un poco,
de prosperidad, para calmar su propio ego.
El camino nos muestra, que el hombre,
es parte de todo, es amo y súbdito de la tierra,
tiene en sus ojos, las costumbre de tocar y cambiar,
lo que considera suyo,
mientras que el ojo del cielo,
lo prepara para lo que vendrá.
Tomando con su fuerza,
un trozo de energía de la tierra,
que lo lleva en sus hombros,
para transportar el milagro de la transformación de la materia,
que nunca se termina, más solo cambia y cambia.
Sin darse cuenta el hombre,
que la mejor virtud de vivir,
es sentir el sudor de los pensamientos,
se los suyos,
no hay felicidad en la soledad,
no hay alegría en la melancolía,
ni mucho menos hay ego, en la lejanía.
Regresa hombre, a los tuyos,
para llegar al cielo,
porque se necesita de cada hombre,
para construir un castillo tan alto,
que sirva como hojas,
para volar y ver la eternidad.
Comentarios
Publicar un comentario