La Historia de Dulzat
La Historia
de Dulzat
Una
mañana de invierno, mientras caía las gotas de la lluvia sobre el tejado,
Dulzat una dama de treinta años, muy descuidada físicamente, vestía una bata
azul, con una gorra de lana en la cabeza. Pensó que sería un día terrible, por
la situación del clima. Se vistió con una ropa para invierno. Desayuno una
manzana, ya que era muy tarde, para ir
al trabajo. Al Salir de su casa, se quedó atónita al ver, que era un día
soleado. Pensó que el clima había cambiado rápidamente, subió a su habitación,
para cambiar su ropa, por algo más adecuado al clima.
Al
ver hacia la ventana, se veía un día con lluvia, veía y escuchaba los
relámpagos. Situación que la dejo muy asustada, tratando de buscar una
respuesta en su mente. Suponiendo que el clima estaba loco, que cambiaba
rápidamente. Por si las dudas, tomo la decisión de llevar algo de ropa adicional,
si el clima era frió y una paragua para la lluvia. Al salir de nuevo de su
casa, el clima estaba soleado. Subió al bus que la llevaba a su trabajo. Paso
todo el día, buscando una respuesta de lo sucedido en la mañana.
En
la tarde, al regresar a su casa, encontró un sobre frente la puerta principal.
Lo recogió y lo puso sobre la mesa de la sala. Al mirar de nuevo por la venta,
se percató que la lluvia seguía. Salió de su casa, el cielo estaba despejado.
Se sintió asustada, pensaba que se había vuelto loca. Para saber si era la
única en ver esa situación. Llamo a su única amiga, a quien le decía que tenía
algo de dinero para ella. Porque quería percatarse, si era un problema personal
de ella o es un fenómeno que puede observar cualquier persona. Al llegar su
amiga, le dijo que apreciara hacia la ventana y que le comentará que observaba.
A la que respondió su amiga, que linda ventanas tienes, ella se quedó
sorprendida, y dijo – vez algo más – sí, una tarde común, le respondió su
amiga.
Sentada
en su comedor, se sintió sola y preocupada. Se decía así misma, me habré vuelto
loca, tendré algún problema mental. Ya no podía dormir, porque veía en la
venta, la lluvia fuerte. Para mitigar su desesperación, opto por ocultar las
ventanas a través de cortinas gruesas.
El
nuevo día empezaba, ella sentada en su cocina, tomando un vaso de café caliente. En su mente las cosas
no podían explicarse, necesitaba ayuda urgente. Tomo su teléfono, aviso a su
trabajo que amaneció enferma, con un fuerte dolor de cabeza. Un buena excusa
que le permitió quedarse en casa. Se fue a su sofá, para descansar y buscar una
respuesta. De pronto observo sobre la su
mesa de sala, un sobre que había recibido
y que no le había puesto importancia. Al abrir el sobre, tomo una nota
que decía la respuesta a nuestra
felicidad siempre está en nuestro interior, somos lo que sentimos adentro.
Muchas personas tienen sus propios miedos, pero buscan el camino fácil, ignorar
que tienen un problema. El escrito no lo interpretó inmediatamente. Hasta
cuando miro hacia espejo, una figura de una mujer desdichada y descuidada. Comprendió
entonces, que en su interior existía tristeza, que lo había oculto, a través de
su agresividad e impaciencia. En aquel momento, tomo la decisión de amarse a sí
misma.
Desde
ese día Dulzat, volvió a ser la misma,
una mujer adorable y agradable, sin saber quién o que causo aquel fenómeno,
aunque ahora sabe, que hay muchas personas, como su amiga, que vieron lo mismo
que ella, pero, por falta de valor, no aceptan que su vida es una deprimente
realidad.
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