#Tiempo de Compartir.
#Tiempo de Compartir.
En mi
estado de perfección,
Sentado
en la brisa del mar,
Contemplando
la flores del mar,
Que
destilan miel,
Sobre
las alas de los peces,
Que
corren sobre las olas de nieve,
Que
regresan a mis campos de maíz,
Un
escenario perfecto, para mi perfecta vida.
Donde
muere el sol,
Una
sombra atrae mi atención,
Una
figura que asombra mi corazón,
Cautiva
mi alma, como una ráfaga de luz,
Que
pasa frente mis distraídos ojos,
Que
contemplan su majestuosa presencia,
Pasando sin la más mínima intención de mirarme,
Aturdido,
mi alma pierde unas cuantas joyas de Paz,
Un
momento, que regó en mi alma,
El
desierto de mi soledad.
Gotas
que se llevaron mi estado de perfección,
Ante un
extraordinario acto de robo,
Que no
pude cómo evitar,
Yo la
vi llegar y la vi pasar.
Después
de aquel momento,
Quise
regresar a mi estado de perfección,
Porque
ella, se había llevado la llave de habitación,
Que me
hizo perder la cordura,
En el
templo de mis días,
Busqué
a mi alrededor, si la llave era una imaginación,
O
realmente algo había perdido en aquel instante,
¿Cómo
puede ser posible?
Ser
robado, sin saber que me ha sido robado,
Ante mi
completa presencia,
Donde
está respuesta,
Ante mi
necesidad de regresar en mi estado de perfección.
Pensé
que regresar el tiempo, pueda lograr evitar tal acontecimiento,
Que
ahora me quitado mi paz,
Robado
parte de mi estado de perfección,
Busqué
y encontré mi niñez,
Sentado
y jugando, me alegre porque creí ser feliz de nuevo,
Comencé
a relatar mi historia a mi niñez,
Preguntando,
si conoce la respuesta a mí padecer,
Sin respuesta alguna,
Que
ingenuo ¡preguntar a mi niñez!
Si era
el tiempo de la felicidad imaginada,
Donde
no hay más cosa importante que jugar,
Descubrir
y aprender,
No hay
tiempo en mi niñez,
Para
explicar mi futuro,
Solo
hay tiempo de la felicidad absoluta.
Camine
un poco más hacia el tiempo,
Encontré
mi adolescencia,
Quien
se encontraba en la puerta del conocimiento,
Viendo
y tocando de todo lo que había en aquel lugar,
Sin
preocupaciones de las consecuencias del presente hacia el futuro,
Se
mostró más atento,
Sentí
que podía prestarle un poco de vida,
Para
gastar un poco de la mía en ella,
Era tan
perfecto, que pensé que era mejor quedarme con mi adolescencia,
A gusto
en mis explicaciones,
Le pregunte
a mi adolescencia,
¿Sabes
lo que robaron?
¿Sabes
lo que nos pasó?
Como
respuesta recibí una carcajada,
Que me
hizo sentir burlado.
Mientras
que mi adolescencia me dijo,
Para
que el afán de encontrar la respuesta,
Solo
basta con vivir, no necesitas asumir la seriedad,
Solo
déjate llevar por el placer de vivir,
Soy el
tiempo de la diversión,
Si
quieres puedes quedarte, si no, puedes irte,
Que no
me da igual,
Desconsolado
y frustrado,
Pensé
que me había perdido,
De
alguna etapa de mi la vida,
Que pudiera
darme una respuesta a lo que había perdido.
El
viento vino fuerte a mi alma,
Me
empujo directo al horizonte,
Donde
encontraría a mi madre,
Quien
me estaba esperando.
Me hizo
suponer, que el viento me llevaba directo a la respuesta,
Siendo
mi madre, la fuente de la respuesta.
Al
pisar los huesos de las hormigas,
Genero
un fuerte sonido,
Que
despertó a mi madre,
Quien
se encontraba, en la fuente de nuestra energía,
Con su
semblante de ocupación,
Agito
sus alas, en nuestra de enojo,
Soplando
fuegos de regaño,
Por mi
tardanza, a tan pequeña asignación,
Pero,
importante para cumplir con nuestros ancestros.
Aquella
tarde,
Fue la
tarde más extraña de mi vida,
Cuando
comprendes que los cuerpos están juntas,
Más las
mentes las dividen, porque cada uno crea su propia realidad,
Mi
madre explicando su enojo,
Yo
preguntado si ella puede darme la respuesta,
Que me
ayude a encontrar lo que me robaron.
Con sus
alas, toma un trozo de corrección,
Que
estuvo a punto de tocar mi inocencia,
Corrí
sobre mis alas,
Más frustrado
y desesperado,
Porque
en esta ocasión el arte de escuchar,
Fue
superado por lo necio de hablar.
Caminante
sin destino,
Un
simple acto de la vida,
Cambio
mi estado de perfección.
Debajo
de la sobra del sol,
Pude
apreciar mi futuro,
Que
descendía sobre su barco de papel,
Que
hacía arder el sol,
Para
coronar ideas sobre mi mente,
Con su
presencia de madurez y sabiduría,
Vino
junta a mí, para cantar a las aves,
Las
letras que las hacen inspirar en sus carreras de ajedrez,
Saltando
y danzado,
Con su canas
y su vestido de símbolos y números,
Reflejaba
una vida bien vivida.
Levanto
las manos a la tierra,
Hizo
elevar un arcoíris de pepitas de oro,
Que
dibujaban sobre troncos de árboles,
Letras
que inspiraban el nacimiento de las piedras,
Dibujando
palabras con sus manos,
Para
dedicarle al cielo una ofrenda de agradecimiento.
Me
abrazo y me cantó una bella canción,
Que
decía,
El
cielo te ha bendecido con el tiempo de compartir,
Desde
ahora tus campos, se verán desde dos pensamientos,
Tu
alma, no le han robado nada,
Solamente
la han despertado en su momento propicio,
Para
expandir los pensamientos,
En la
escalera de la complementariedad,
Que
conduce a la eternidad.
El
tiempo, para dejar al niño en la imaginación,
El
tiempo, para dejar a la adolescencia en diversión,
El
tiempo, para dejar a la madre en la responsabilidad
Y dejar
venir el tiempo de compartir,
Sabiendo
que el trabajo, sacrificio y la disciplina,
Serán
los escudos para reinar en el cielo,
Junto
al alma electa por el tiempo,
Mientras
ahora, prepárate, observa y siente,
Para
recibir a quien te corresponda.
Es tu tiempo de compartir.
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