¡Tiempo para Curar!
¡ Tiempo para sanar !
Desde el corazón de la montaña de la Sabiduría,
Emergen
los pilares de la Esperanza,
Que
trazan el camino de la Fe.
Porque
conocen y saben,
Que
para construir una constelación,
Se
inicia con primer paso firme,
Puesto
sobre el alma de la tierra,
Para
decorar las nubes con remolinos de abundancia,
Que
establecen las bases de un nuevo comienzo.
En lo
más lejano,
Las
aves de oro,
Vuelan,
Para
convertirse en los príncipes de la redención,
Quienes
vuelan alrededor de las pirámides,
Para descender
ante la gran abuela,
Quien
es la observadora de la vida.
Ante su
presencia desciende,
Caen
rendidos las los príncipes de la redención,
Engañando
al tiempo,
Porque
caen en un estado de derrota,
Sujetos
por las pirámides.
La gran
abuela llama a las madres de la salud,
Para
que puedan enseñar al hombre,
Que en
la misma tierra, nacen las fuentes de la salud eterna.
Con sus
manos de fe,
Logran
convertir la derrota,
En una
fuente de abundante vida,
Para
levantarse victoriosas,
Ante el
mismo tiempo,
Que le
encanta hacer envejecer las cosas,
Ante la
consciencia del hombre.
Pero la
gran abuela,
Es la
muestra que el tiempo no hace envejecer,
Si no,
hace que el hombre sea más sabio,
En su
propia espíritu,
Que lo
transporta hacia la eternidad.

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